Blogia

ENTRE LINEAS

Miradas...

Miradas...

Estabas ahí, mirándome desafiante, en medio de todos aquellos seres que me parecieron inertes a tu lado. Pero tú no. Tú clavabas tus ojos en los míos y yo quedé atrapado sin remedio en tu osadía. Iniciamos un singular combate intentando saber quién de nosotros aguantaría durante más tiempo la mirada del otro. El que la apartase ganaría la partida, se habría sometido al otro. Fuí yo el que lo hice porque te deseaba, aún acabándote de encontrar. Ese gesto mío y las palabras que dirigí a la mujer que estaba detrás de ti señalándote con mi dedo índice, “me llevo ésta” , te hicieron mía para siempre. Aquella noche en un acto caníbal y lleno de deseo, te engullí entera.

Te recuerdo, Victor

Te recuerdo, Victor

Ni la justicia, permitiendo la libertad de quién ordenó tu encarcelamiento , ni la vida, dándole la oportunidad al responsable de tu asesinato de morir en compañía de su familia que te fue negada, han sido justas contigo. Si lo será el recuerdo que, hoy especialmente, y siempre tendremos de ti.


 

 


Los amantes de historias o historias de los amantes

Los amantes de historias o historias de los amantes

Se planteaba una escribiente de estos lugares la disyuntiva entre tener un hijo o echarse un amante. La situación en la que se encuentra es, podríamos decir, la estandar, ya que su edad anda cercana de la que los chamanes llaman la segunda edad del alma, ha cumplido su función como madre y su vida matrimonial atraviesa una crisis… o eso parece.

 

El planteamiento de la alternativa, vástago o amante, lleva implícita la respuesta ya que me parece claro que, cuando una madre en ejercicio quiere repetir, ni se lo plantea. Lleva al huerto, en este caso tálamo, a su pareja y a ponerse a ello. Así que lo que busca es un amante y para ello busca la complicidad de sus cercanos los cuales optaron por la solución extramatrimonial de una manera más intuitiva que racional. Y es así porque, claro, eso “echarse un amante” no es como ir de compras al “El Corte Inglés”, o a un supermercado o a una discoteca de moda. Uno, en este caso, una no puede ir a la sección de “ofertas de amantes” y preguntar a la dependienta por los que están de rebajas o ponerse a hacer “ambiente de barra” en cualquier tugurio de ritmos sincopados esperando a que aparezca el querido. No, las cosas no son tan sencillas y “echarse un amante”, tampoco lo es.

 

El amante, para que tenga la categoría de tal, debe reunir determinados requisitos. Y no solo eso, debe mantenerlos durante el tiempo que dure el amancebamiento. En primer lugar un amante debe estar en idénticas condiciones de convivencia que la señora. Los desequilibrios en estas relaciones no suelen funcionar bien. Los dos deben correr los mismos riesgos. Es decir hay que buscar, en este caso, un casado o emparejado y, además, con hijo, hija o hijos no vaya a ser que a falta de los mismos le de por probar con su nueva partenaire. En segundo lugar, un querido, debe ser tan o más culto que una misma y con cierto carácter para poder defender sus posiciones con coherencia. Hay que discutir las cosas y sobre muchas de ellas y hacerlo con conocimiento porque no tener temas de qué hablar, es dejarlo todo al albur del sexo y, aunque el sexo es divertido, aderezarlo con inteligencia lo es muchísimo más. Eso último nos lleva a otro de los requisitos que debe reunir el amante, que sea sexualmente activo, imaginativo y que sepa comprender e interpretar los deseos de su amada, vamos que no se lleve las manos a la cabeza o se le pongan por corbata determinados planteamientos del juego sexual. Un amante debe estar dispuesto a hacer lo que no se practica normalmente en la vida de pareja “consolidada” y debe hacerlo de manera absolutamente natural. Claro que eso comporta determinadas obligaciones por parte de la enamorada, tales como estar al día de esas prácticas y, sobre todo, dejarse poner al día por su amado. Un amante debe estar social y laboralmente afianzado para que pueda agasajar a su amada con holgura, sin pensar en más hipotecas que las conyugales. A determinadas edades no procede el “ir a escote” o, lo que es peor, pernoctar en tienda de campaña… como no sea sobre las dunas del desierto. Hay que exigirle a nuestro amante que sea apasionado, dulce, morboso y que actúe como si estuviese locamente enamorado de nosotros. Si cumple todas esas premisas, podremos decir que tenemos un amante.

 

Sé que me dejo en el “bitero” algún que otro requisito pero no trataba de ser exhaustivo. Lo que si debe tener muy, pero que muy en cuenta la buscadora de querido es algo importantísimo y es que quién sea llamado a ocupar el cargo de amante no debe votar bajo ningún concepto a Zapatero. Este es capaz de legalizar la poligamia y podemos tener la debilidad de pedir en matrimonio a nuestra amante. Y eso sí que es fatal para la relación.

 

Otra vez el tamaño

Otra vez el tamaño

La noticia me había trastocado sumiéndome en una gran desesperanza. Quise sacudírmela de encima dando unas brazadas en el mar, así que nadé hasta caer exhausto sobre la arena. Pero, al cerrar los ojos tratando de recuperar resuello y clarividencia, volvieron a aparecer las palabras de aquella información que martilleaba mi mente y que amenazaba acabar con mi vida de casanova para siempre: “Las mujeres los prefieren cuanto más pequeños, mejor”.

Transportando deseos...

Transportando deseos...

Quisiera ser el pincel en el que mojases la humedad de tus colores,

transporte de caricias sensuales que dibujen sobre el lienzo de mi cuerpo el paisaje de tu deseo.

Un miércoles cualquiera

Un miércoles cualquiera

Veintinueve de noviembre, miércoles. Los miércoles suelo despertarme algo más tarde que los otros días laborables de la semana. No obstante a las ocho de la mañana de ese miércoles, ya estoy con los ojos bien abiertos y sin ganas de remolonear entre las sábanas a pesar que el silencio inunda todo el espacio de la casa. No hay nadie a quién darle los buenos días. No importa, tengo que ponerme en marcha porque quiero llegar pronto al despacho. Salgo de casa a eso de las nueve y me extraña no encontrarme con el portero, siempre al pie de la portería. Me pongo los auriculares del MP3 y escucho el resto de la canción de “The lion sleeps tonightque dejé ayer a medias. En los trayectos que hago andando por Barcelona, cuando voy solo, acostumbro a escuchar música. Me gusta convertir las calles de la ciudad en enormes pistas de bailes. A veces, incluso, el caminar de la gente que se cruza conmigo, se acompasa con la canción que escucho. Es divertido ver bailar “Another Brick In The Wall a una muchedumbre que sale aceleradamente por las escaleras del metro para dirigirse al trabajo. El ritmo de la lava humana que emerge del semisótano de la tierra presta a invadir las cavernas donde se desarrolla la producción mortal y por tanto, efímera, del ser humano. Otras veces quién baila al son de la música soy yo. No puedo evitar armonizar mis piernas con las cadencias de “Zapatillas” o el movimiento de los hombros con los acordes de “Clavado en un bar”.

 

 

<object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/cju4wXYXFz4"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/cju4wXYXFz4" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object>

 

 

Entre convulsión y convulsión llego al despacho entonadísimo. No hay nadie. Ni la secretaria, ni mis compañeras. Tampoco encontré en la garita de la portería al conserje. “Estoy de limpieza en la escalera”, explicaba un cartel. Son casi las diez de la mañana. Me quedan un par de horas hasta la del gimnasio, así que decido hacer unas llamadas. Sin éxito. “Está apagado o fuera de cobertura”, oigo. Entro en “La Red” para consultar el correo y de paso leer las noticias del día. El Messenger se conecta automáticamente. De tres monigotes azules dos están ausentes y el tercero no disponible. El resto en ese color parecido al rojo-marrón. Inútil saludar a alguien o que alguien “ausentenodisponible” me salude. Aprovecho para contestar a los comentarios de “Entre Líneas” e intentar plasmar una idea que me ha rondado en el “baile” matutino. Cuarenta y cinco minutos mas tarde parece que lo he conseguido aunque, como casi siempre, no me deje satisfecho del todo. “El de hoy tiene un final demasiado vulgar”, pienso, pero desisto rectificarlo y le doy a publicar.

 

 

Sobre las doce y media entro por la puerta del gimnasio. Me identifico poniendo el dedo índice para que sea escaneado por el dispositivo que acciona la barrera de entrada a las instalaciones. El “chip prodigioso” ha sustituido al "factor humano". No encuentro a nadie conocido, aunque tampoco es de extrañar porque, a esas horas, la media de edad de los varones es superior a los sesenta y cinco años y la de las hembras rondará los veinte y yo estoy en medio, a mucha distancia entre unos y otras. Inicio mi ruta de la salud en un aparato que me obliga a hacer los movimientos que me recuerdan al de los peregrinos que van por el camino de Santiago. Así durante media hora en la que pierdo trescientas cincuenta calorías, mi ritmo cardíaco medio ha sido de ciento treinta pulsaciones y la distancia recorrida ha llegado casi a cinco quilómetros. Luego a tonificar los cuadriceps, los bíceps, los deltoides, los glúteos y, cómo no, los abdominales. Por si no fuese suficiente la humillación a que someto a mis músculos, luego los pongo en su sitio con los ejercicios de estiramiento. Siempre se quejan al principio, una simple advertencia que envían a mi cerebro que les devuelve su lamento con indiferencia. Después de la lucha con mi cuerpo llega el momento de relajarlo así que me voy a la sauna húmeda que, como ya deja claro en su nombre, es un antro de perdición de agua y minerales poco nobles del organismo. Y de ahí a las dulcemente agresivas burbujas del jacuzzi situado en la sala de aguas del gimnasio, justo en su parte superior.

 

 

 

A las dos y media de la tarde, suave de piel y laxo de ánimo, abro la puerta de mi casa, donde sigue presidiendo el silencio. El orden de las habitaciones, la limpieza y el plato de espagueti preparado en el microondas indican que por allí pasó la doméstica. Sin más transición le doy al encendido, saco algo de pan del congelador y bebo un vaso de agua antes de empezar a comer, engullir más bien, mis espaguetis a la carbonara, mientras veo las noticias en Telecinco algo más universales que las endogámicas de Tevetrés. Aguanto cinco minutos de noticias, los justos para “leer” los titulares y cambiar los dígitos a Teveocho donde Arús dirige su tertulia diaria plagada de parientes. A las tres, engañado más que alimentado mi centro cerebral del hambre y con mi taza de té desteinado en la mano, me dejo caer en el sofá de la sala de estar intentando adivinar los minutos que tardaré en perder la batalla a mis ojos. La verdad es que no entiendo porque peleo con ellos en ese deslizamiento hacia el placentero mundo de los sueños siesteros. Se cierran poco a poco … Se cierraaaaaannnnnnnnnnnnnnnnn…

 

¡¡¡ NO ¡!! ¡Se abreeeeeellaaaaapuerttttttaaaaaaaaaa!

 

- ¡¡ Hola papuchi ¡! ¡¡ Per on pares ?¡!

- ¡¡ Estic aquí Rosaaaa !!

- Desde luego papà sempre et trobo mig dormit

 


Son las tres y cuarto de la tarde y Rosa, mi hija pequeña, ha llegado del colegio. Es curioso, ¿o no?, pero desde que me desperté a las ocho de la mañana, ha sido la primera vez en el día que alguien se dirige a mí y la primera en la que despego los labios para hablar. Más de siete horas sin conversar con nadie en una gran ciudad y en la era de las comunicaciones. Pienso en la suerte que tengo de no estar solo.

Rutas...

Rutas...

 

Desplegaré el mapa de mis sentimientos para saber cual es el mejor itinerario para llegarte. No me importa que entre tú yo haya mucha distancia, ni que varios caminos me lleven a ti porque siempre elegiré el más directo para que me puedas ver llegar de frente.  No cogeré atajos así que deberás tener paciencia. Quiero aprenderme palmo a palmo, milímetro a milímetro cada una de las conexiones que a ti me unen para que, cuando juntos hagamos el viaje, construyamos la vía que nos permita continuar el mismo rumbo.

 

Donde rompe la espuma

Donde rompe la espuma

No hay unión más duradera que la de un mar o un océano con la orilla donde baten sus olas. Sea el encuentro suave y tranquilo o pasional y violento, la conexión entre el agua salada y la arena no se destruye nunca. En el cruce de uno y otra, manso o vehemente, nace la espuma como hija siempre querida. Por eso me gusta ir a la playa y caminar descalzo en esa intersección donde emerge la espuma, efervescencia de amor que cosquillea mi espíritu y me hace sonreír.

Como un niño...

 

Así es como hoy me encuentro, como un niño con juguete nuevo. He logrado "colocar" mi primer video en Entre Líneas. Es uno que me parece muy apropiado para la ocasión. El segundo lo encontraréis en el anterior escrito.

 

Prepararos. Dentro de poco, los míos.

 

 

 


 

 

El Sol cautivo

El Sol cautivo

- ¡Hemos atrapado al Sol! ¡El Sol es nuestro! - gritaban eufóricos hombres y mujeres alrededor de una extraña estructura de apariencia metálica.

 

 

 

 

- ¡Por fin lo tenemos! ¡El Sol nos pertenece! – repetía una y otra vez la muchedumbre cada vez más exaltada, dando vueltas sin orden alguno.

 

 

 

 

Contaban las antiguas leyendas de aquél pueblo que quién lograse apoderarse del Sol, tendría para siempre su luz y calor y no existiría sobre la Tierra raza más poderosa. Para eso habían trabajado ellos. Y sus antepasados. Y los antepasados de sus antepasados. Hasta llegar al origen que nadie podía recordar. Nadie, excepto una niña que contemplaba la escena representada por la multitud desde un pequeño montículo cercano a ella. Sabía, porque así se lo habían contado sus padres y los padres de sus padres y los padres de los padres de sus padres así hasta llegar al origen, el porqué que unos hombres y mujeres habían decidido un día, hace miles de años, embarcarse en una obra entonces imposible y hoy, por lo que anunciaba el estruendo de la masa, culminada con éxito.

 

 

 

 

La muchacha conocía que, en el principio de los tiempos, se habían reunido las gentes de su pueblo para determinar cuál era la mejor forma de dominar la Tierra. Llegaron a una rápida conclusión y era que, para hacerse con la Tierra, debían conquistar el corazón de todos sus habitantes. Y se pusieron a hacerlo enseguida. Pronto se dieron cuenta que aquello era imposible. La envidia, la desconfianza, la vanidad, el miedo y la ira habían hecho prisioneros a los corazones de los hombres. Fue entonces cuando buscaron una solución en el cielo y allí vieron al Sol. “Si lo capturamos lo tendremos sólo para nosotros y los demás habitantes de la Tierra vendrán a ofrecernos sus corazones”.

 

 

 

 

Era una tarea titánica, de héroes. Una y mil veces empezaron a construir una estructura capaz de superar, no sólo la distancia que separaba la Tierra del Sol, sino también el terrible calor que desprendía el Astro. Una y mil veces fracasaron en su empeño, pero la fuerza del pensamiento colectivo de poder era muy superior a cualquier atisbo de abandono de la Empresa. Tardaron cientos de miles de años, pero ahí estaba el final. Lo habían conseguido. El Sol, el Rey, la Estrella por excelencia pendía del cielo inmóvil, atrapado en una compleja agrupación metálica hecha de una aleación ignífuga que había sido capaz de detener su órbita y ponerla a disposición de aquellos hombres y mujeres.

 

 

 

 

Y resultó que el frío llegó a los otros pueblos de la Tierra, helándose los caminos. Grandes masas de hielo bloquearon todas las rutas haciendo imposible el tránsito hasta la ciudad cálida.

 

 

 

 

Y no pudieron llegar hasta Ella para hacer la particular ofrenda de sus corazones.

 

 

 

 

Y, en esas frías tierras, no creció más Vida, muriendo todos sus habitantes…

 

 

 

 

Los ciudadanos de la tierra cálida, viendo que no existía nadie ni nada que someter, empezaron a querer hacerlo entre ellos y se enzarzaron en una lucha fraticida sin fin. Hasta que murieron todos… menos la niña que conservaba la memoria de un pueblo que ya no existía, de una raza extinta, de una humanidad desaparecida.

 

 

 

 

Decidió accionar el mecanismo del gran amasijo metálico que permitiese liberar al Sol. Lo hizo.

 

 

 

 

Y el Astro, el Rey, reinició su órbita mientras por todo el Planeta se oían las voces de...

 

 

 

 

Enredos

Enredos

Prorrumpió en un llanto que se mezcló con el sonido de los gritos del placer que anuncian el estallido del orgasmo. Era un sollozo incontrolado transformado en lágrimas incapaces de seguir la lógica del momento. Quiso consolarla de la única manera que podía, abrazándola hasta que las gotas de sentimiento se secasen. Un mechón del cabello de ella quedó atrapado en la alianza de él... y fue entonces cuando cesó el llanto para dar paso a la tristeza.

Entre Libros

Entre Libros

Me produce un profundo desasosiego ver libros, los que sean, abandonados en la calle, tirados, rotos por quién de ellos se sirvieron. Siento un hondo malestar cuando observo cómo van a las piras crematorias libros en desuso, retazos de una historia cultural, capítulos que un día consiguieron que alguien, en alguna parte del planeta, fuese algo más sabio. Con esa manía de no desprenderme ni del manual de instrucciones del microondas, es fácil imaginar que no desaprovecho ni un solo libro. Los conservo todos y no permito la salida de casa de un texto como no sea para intercambiar o regalar a alguien que sé tiene el mismo aprecio por ellos que yo. Por conservar, conservo hasta las colecciones de cromos de “Vida y Color” y, por supuesto, mis libros de bachillerato convenientemente garabateados con el nombre de alguna chica que persiguiese en esa etapa de mi vida. Con tantos años de acumular libros, puedo decir que tengo la suerte de disfrutar de una nutrida y variopinta biblioteca.

 

 

 

 

 

 

 

Hoy viene a colación este escrito porque el mundo de los libros se sentirá un poco más protegido. Mi querida amiga María ha decidido hacerse “guardiana” de ellos. Quería felicitarla por eso y felicitarme porque sé que cuidará los libros tratando de conocerlos y, mucho más importante que eso, que los demás los conozcamos.

 

 

 

 

 


 

Lluvia del pasado

Lluvia del pasado

Si pudiésemos llevar una cámara de televisión a cualquier estrella para que en ella se viese nuestra vida en la Tierra, estaríamos viendo nuestro pasado. Nos fascina contemplar el cielo y ver esa infinidad de puntos luminosos que cuelgan de él. Nos sobrecoge observar nuestro pasado, aquello que fuímos, lo que quisimos ser, lo que soñamos ser. Por eso, por las estrellas, construímos relatos, inventamos leyendas, soñamos con viajar a ellas. Viajar a nuestro pasado, volver a él. Un pasado que ya hemos construído, que ya hemos inventado y al que nunca más regresaremos hasta que no se invente un vehículo capaz de llevarnos a las estrellas.

 

Esta próxima madrugada habrá lluvia de estrellas , lloverá pasado. Ejercerá sobre nosotros el mismo hechizo de siempre al admirarla sin temor a qué, por mucha intensidad que tenga la lluvia, ninguna estrella caerá sobre nosotros. Y es que por mucho que el pasado se mueva en el Universo, es imposible cambiar su curso.

¿Por qué la mató? (Juego)

¿Por qué la mató? (Juego)

Os propongo un juego que he recibido vía correo electrónico, ya sabéis, esos que envía algún/@ desconocid@-conocid@. Consiste en responder a la pregunta que sirve de título a este escrito. No es una pregunta trampa y ninguna frase tiene doble sentido. Dejarme vuestro correo y ahí os enviaré la solución. La historia que ilustra la pregunta es la siguiente:

 

"Una mujer, mientras asistía al funeral de su madre, vio a un
hombre que no conocía. Pensó que ese era el hombre de su vida,
tanto que se enamoró de él en aquel momento, pero no le pidió ni
nombre ni teléfono y ya no pudo verlo de nuevo. Unos días más
tarde, esta mujer mató a su hermana."





Volar vuelve a ser divertido

Volar vuelve a ser divertido

Desde el pasado 6 de noviembre l@s ciudadan@s de este País que quieran viajar en avión, no podrán transportar líquidos en envases que superen una capacidad de 100 ml. Esto afecta principalmente al transporte de agua y otras bebidas, sopas, siropes, cremas, lociones y aceites, perfumes, sprays, champús y geles de ducha, envases presurizados, como espuma de afeitar y desodorantes, pastas de dientes, cualquier mezcla sólido-líquida y cualquier objeto con una consistencia parecida. Lo que no se indica es que si todas aquellas personas con retención de líquidos serán impedidas a coger el avión o se les exigirá un certificado médico en el que se indique que su atasco húmedo se debe a problemas de próstata u otras cuestiones de salud y no a complicaciones con el mundo universal y lo que pretenden es hacerlo un poco menos poblado.

 

Al paso que van con las medidas de seguridad en los aeropuertos me veo volando en pelotas. No sé si será más seguro pero divertirnos, nos vamos a divertir mucho.

Lágrimas que unen

Lágrimas que unen

Lloró hasta la saciedad con aquella separación que ninguno de los dos quería.

Lloró tanto y durante tal cantidad de días que se formó un océano con sus lágrimas en aquella tierra desierta.

Y fue entonces cuando su sirena pudo reunirse con él.

Mujer de magia negra

Mujer de magia negra

Ella no lo sabe pero cada día, invariablemente, El visita los espacios de luz que quiso dejarle en un oscuro mundo de mentiras universales.

 

Ella ignora que para El poco importa el contenido, las dimensiones o quién ocupa esos rincones porque sabe que no son suyos, ni nunca lo serán.

 

No es eso lo esencial.

 

Son de Ella, es lo que a El le interesa, percibir que sigue ahí lanzando destellos que exciten sus ojos, ojos que se cierran porque son incapaces de soportar el resplandor.

 

Muchas veces El mantiene los ojos abiertos para no perderse ni uno solo de la gama de colores violeta, rojo, azul, verde y hasta negro que relampaguean las luces. Intuye que ese fuego policromo no quemará sus ojos porque las lágrimas lo impedirán.

 

Y si por casualidad El llegara a la ceguera por querer encerrar en su retina los colores de Ella, tampoco le importaría porque la última imagen que vería de este mundo sería su luz. Eternamente prisionera de El.

 

Eso es lo esencial.

 

Ella no lo sabe pero cada día, sin malgastar ni uno, El va al encuentro de la ceguera.

Vacío

Vacío

Sé que estás ahí, agazapada en algún recóndito lugar que no logro identificar. Resulta curioso que, aunque ignore dónde estás, pueda ver tu rostro dibujando una sonrisa burlona al saber de mi limitación en encontrarte. Pero ese juego del escondite, es un juego sin rival y eres consciente que ese tipo de contiendas en las que siempre finalizas como vencedora, acaban por cansarte. Es un paisaje que dibujas a menudo y hasta los lienzos más bellos, a fuerza de repetirse, aburren. Será entonces cuando presa del tedio y la desgana te atrape para transportarte al espacio de donde nunca debiste salir. Y desde el punto más alto del rincón de mi mente, te empujaré al vacío que dejaste para que se forme una multicolor catarata de partículas de ti y así fluyas, Idea, para que por fin pueda escribir sobre algo.

¿Engaños...?

¿Engaños...?

Se atrajeron desde la primera palabra que se cruzaron en el chat “más de 30” del irc-hispano. A las pocas semanas pasaron de la tumultuosa sala del chat a la privacidad del messenger. Ahí transitaban las horas nocturnas conversando sobre lo muy a gusto que se encontraban y el vacío que dejaban cuando no estaban juntos. Ilustraba una tarjeta de presentación una foto de larga y sensual melena, color miel que tapaba la cara y, en la otra cartulina virtual, unos anchos y varoniles pantalones color caqui. Eran conscientes que la distancia que separaba sus ciudades les hacía muy difícil encontrarse en el mundo físico por lo que decidieron, al menos, conocer la imagen anhelada a través de la webcam.

 

 

- Necesito ver tus ojos para conocer si tu alma me desea – decía o más bien, escribía, la imagen de quién se presentaba con el pantalón ancho.

 

 

- Si mi amor. Yo sé que tu alma merodea la mía y eres presa de la excitación, por eso quiero que te desnudes frente a esa cámara que nos separa y contemplar tu deseo… que es el mío – casi suplicaba quién se representaba con una larga, lacia y sensual melena color castaño que le tapaba la imagen.

 

 

Decidieron dejarse ver a través de la webcam al mismo tiempo para no conceder ventaja el uno a la otra, la una al otro. Llegada la noche en que los amantes virtuales decidieron levantar el telón de sus anhelos y verse por fin, conectaron al unísono las cámaras…

 

 

- ¡Ostia un tío con barba de una semana! – exclamó la imagen, hasta ahora, de pantalón ancho color caqui, al observar en su pantalla cómo su amante virtual lucía una varonil barba tras la larga y, hasta ese momento, sensual melena color castaño.

 

 

- ¡Joder si no tiene verga! – profirió sorprendido el de la larga melena al comprobar que su creído interlocutor era en realidad una interlocutora que se aparecía con la “sonrisa vertical” totalmente depilada y al descubierto.

 

 

Y es que ya no te puedes ni fiar de lo que te enseñan.

 

 

Propuesta de ahorro

Propuesta de ahorro

En las últimas elecciones catalanas los abstencionistas superaron el 48%  es decir, fue el mejor resultado obtenido por ninguna formación política. Cuando se inaugure el nuevo “Parlament”, espero ver un 48%, de los ciento treinta y cinco escaños,  vacios. Además de ser representativo de la sociedad catalana supondría un considerable ahorro de dineros públicos.